viernes, 3 de agosto de 2012

3 de Julio. Obispado, Foyer y campamento de Yade.

August 3, 2012
Día 3º. Martes 3 de Julio. Queridos amigos, ¿qué hora es en España? Según el reloj de mi ordenador las 0:20 de la noche, ¿y en Togo? Las 22:20. Estamos en el mismo meridiano y sin embargo con dos horas de diferencia, debido a llevar aquí el horario solar. Anochece pronto y amanece antes, no sólo por el motivo indicado sino por estar más cerca del ecuador. Silencio. Tan sólo un mosquito ha interrumpido el tiempo de oración ofrecido al Buen Dios hace una media hora. Y la verdad, aquí asustan. No por el escozor sino porque ellos traen la enfermedad terrible de la malaria, el cáncer de África que deja a todos los misioneros enfermos para siempre. Allí donde el bichito depositado por el mosquito, se asienta, destruye el órgano o provoca a modo de una fuerte gripe con adversas consecuencias, paliada por la quinina, ingrediente de la tónica. En la población ésta puede llegar a la muerte. Pero no es momento de escribiros acerca de la malaria. Sino en la distancia del espacio y del tiempo, contaros que tal ha ido este día, donde me he adentrado más profundamente en esta región y con tan sólo dos jornadas he comenzado a parecer el “mal de África”, cuyo síntoma es una sensación de felicidad constante al contemplar a las gentes, mientras vas en el coche o al acercarte a los togoleses, darles la mano, saludarles, estar con ellos. Tienen una mirada, una simpatía y una alegría que sólo podréis conocerla si venís a un país del África Negra. Imagino que cuando regrese se transformará en añoranza. Aquí descubres otro ritmo. El africano lo ves activo, no para, unos van con sus bicis, otros en las motos, los hay sentados en las aceras vendiendo. Por cierto entre las vivencias, creo que ha sido esta tarde, al parar en un semáforo dos niños vendiendo en la acera. Me han visto. Los he saludado. ¡Y qué sonrisa ha brotado en ellos! Les he fotografiado claro. Los niños en su pureza irradian luz. Esta mañana después de visitar a nuestro buen amigo Monseñor Jacques Danga Longa. Allí en el Palacio Episcopal nos ha recibido. Pero en Togo todo es diferente. Las construcciones son anárquicas, no hay problema del suelo. Uno construye su vivienda en el corazón de un pequeño bosque donde la naturaleza crece como las casas, libremente. Tampoco os imaginéis un palacio, en una manzana, cerca de la catedral. No, hay una verja con puerta por la que se accede desde un camino de tierra. Ante nosotros un edificio de planta baja donde se indica el lugar. Se entra a un iluminado hall y por un pasillo se accede a una sala donde hay un armario, una mesa y sillas para sentarse. Una puerta comunica con el despacho del secretario. En a sala dos sacerdotes con sotana blanca esperan. Nos hemos sentado hasta que nos indicado pasásemos al despacho del Obispo. A la izquierda, en otra sala, un numeroso grupo esperaba. Hemos abierto la puerta y nuestro buen amigo nos ha recibido, sentándonos en los sofás. La primera impresión ha sido hallar un gran contraste con las salas de audiencias episcopales de nuestro país. Todo busca imitarlo pero con viejos muebles. Una gran cordialidad. Nos ha comunicado la recepción de la carta enviada por D. Carlos Osoro, recordaba “San Miguel”, la fábrica de vidrio, “Taverner”, Montaverner, la ermita de Colata. Él en francés y Didier como traductor. Me ha pedido aprenda este idioma para venir aquí. ¡Tendré que obedecer a quien en ausencia de mi obispo es mi pastor por unos días! La verdad me he sentido como casa, guardando las formas. Didier se ha quedado a solas con él, pues tenían que hablar. Es el encuentro previo a la ordenación. Me ha recordado el mío con D. Agustín, allá por 1995. Terminada la audiencia nos ha vuelto a recibir a mí y al Padre Rafael Sabé. Unas breves palabras y un hasta el jueves, acompañándonos hasta la puerta. Después de este encuentro hemos regresado a la casa y el Padre Rafael me ha mostrado la Escuela de Formación Profesional Don Bosco, en su espíritu más genuino. Aquel sacerdote diocesano emprendió un camino que ha realizado un gran bien: ayudar a salir de la pobreza a los jóvenes, enseñando un oficio. Y sus hijos e hijas, a quienes en los restos mortales, visitó, lo realizan de una forma nítida. Esto son las misiones, lo que lleva a admirarse. Ayer me preguntaba “¿Por qué Dios había dejado de su mano a estas buenas gentes?”. “Hoy, en esta noche, Padre Bueno, te pido perdón. No es verdad. Tú no los has abandonado. Has enviado sacerdotes, religiosos y religiosas que dejando sus colegios, casas y pueblos, en Tú Nombre y por amor a tu Hijo, están con ellos. No solo ofreciéndoles fructíferos sermones sino ayudándoles”. Estos chicos tienen aquí una puerta abierta al futuro. Podrán defenderse como carpinteros, herreros, albañiles o electricistas y si huyendo de la miseria, esto hay que conocer lo terrible que es, alcanzan la costa y logran vivir en Europa podrán presentarse como trabajadores cualificados. Pues bien, aquí los religiosos les enseñan un oficio y los chavales se les ve contentos. Son aquellos que no pueden ir a la universidad de Kara. ¿Y éstos? ¿quiénes son esos chicos que están en la iglesia sentados, leyendo?, le preguntaba ayer al Padre Rafael. Son estudiantes, vienen aquí a estudiar. Y así es, universitarios que entran en el Centro Don Bosco, buscan un lugar con sombra y tomando los apuntes se los estudian. Y es comprensible viendo sus casas. A este propósito, con el Padre Rafael he visitado a un joven y su familia. A su casa se llega por una calle de tierra. Una pequeña puerta, un corral con sus animalitos, dos mujeres preparando la comida y un niño que ha salido a saludarnos. Una sala con muebles, cuadros religiosos y un televisor. El chaval ha salido a recibirnos con muletas, me ha mostrado su pierna. Sufrió un accidente de moto y estuvo apunto de perderla. La operación valía 500 euros, multiplicad por 600 y sabréis el precio aquí, donde apenas cobra 50 francos CFA, los más afortunados. Pero el Padre Rafael tiene amigos y uno de ellos, despistado, había realizado colectas destinadas a él cuando visitó sus parroquias. A través de un amigo común logró que por fin la ingresase y gracias a la transferencia pudo ser operado y salvar su vida. “Fotografíalo para que lo vean tus feligreses”. Y así lo he hecho. El dinero recogido en Montaverner, Alfarrasí y Benissuera, llegó a principios de año a Kara y salvó la pierna de un joven. No logramos en aquellas colectas acabar con el hambre en el mundo, pero en Kara hay un joven que podrá disfrutar de la vida gracias aquellos pequeños donativos de las buenas gentes de mis parroquias.Un niño encantador nos observaba, sonreía. Aquí son especiales. Y a ver más niños hemos ido. Esta vez al “Foyer” u hogar. Allí estaban jugando al invento español más universal, el futbolín. ¡Qué gran invento, barato y accesible a todos! Y hemos jugado una partidita, los blancos del Valencia contra los azulgranas del Barcelona, dirigidos por el “che” José y el “culé” Rafael. No se como ha quedado la partida, sólo se la goleada que he recibido de felicidad, de motivos para vivir. Arriba se encontraban más chavales, viendo una película en la televisión de James Boond. Y más fotos. ¡Cuánto ayuda la cámara a romper el hielo y acercarse a las personas! A ellos, con ellos y haciéndolas ellos para después ese momento mágico, poder ver la foto en la pantalla, verse. Y descubrir en sus rostros un momento de felicidad. Son los “niños de la calle”, abandonados por sus familias por ser considerados “brujos”, es decir, el jefe del poblado declara ser ellos el causante de una desgracia familiar o tribal, bien sea enfermedad o muerte y los padres los abandonan. Otros son vendidos por sus progenitores para ser llevados como esclavos a Burkina Faso. ¿Quién dijo que la esclavitud había desaparecido? Niños concretos, a los que no ves en la fría pantalla del televisor, sino cara a cara, personas como nosotros. En este caso estos son los afortunados, los que en la aduana la policía descubre el engaño de quien se hace pasar por sus padres y los libera de un cruel destino con tan sólo cinco años, llevándolos a esta casa, donde no hay lujos, sino sencillamente unas personas que los protegen y cuidan de ellos. En sus rostros se refleja el drama vivido, son alegres, pero desde lo profundo de su alma brota una tristeza, la de un niño abandonado por quienes han de protegerle y amarle. El niño no entiende por qué, como tú y yo tampoco lo hubiésemos entendido. Y de los chicos a las chicas. Iban a comer en una pequeña sala. Allí estaban ellas. Una mujer anciana les había preparado la comida. Sencillamente adolescentes y no cambian mucho, en eso son como en España, alegres, con sus sueños, buscando el chico de su vida, pero con un estigma en sus vidas. También fueron abandonadas por ser consideradas brujas o vendidas para acabar siendo esclavas sexuales y liberadas. Y lejos de abandonar a Dios, han bendecido la mesa cantando. Una de ellas ha salido con nosotros. En su mirada se descubre el aprecio al Padre Rafael y tiene motivos. Después de despedirnos el salesiano me ha contado su historia. Acusada de bruja, es decir, si haber hecho nada, ella era la causante de la enfermedad de dos de sus primas. Diríamos pero aquí sin haber nada de broma era “gafe” o “traía mala suerte”. Y tanto, para el líder de la comunidad ella era la causa y para probarlo le tenían que beber un vaso con un veneno. Si no moría era inocente. Pidió la ayuda del Padre Rafael y se presentó allí. Rafael hizo un pacto con la comunidad: ella no era bruja y las niñas se curarían. Por fin aceptaron y salieron en coche rápidamente, “puedo ir a mi casa a recoger la ropa”, “no, huyamos que igual cambian de opinión”. Después llevó a las primas al hospital y se curaron de la malaria. Esta chica vive allí y a sus dieciséis años está viva gracias al Padre Rafael. Así imagino serán las historias de las muchachas residentes en este centro. En África la mujer sufre y la Iglesia a través de los misioneros, misioneras y voluntarios trata de dignificarlas, ofreciéndoles la posibilidad de estudiar, cambiando la mentalidad de sus padres cuando estos son católicos. ¿Qué os parece? No lo olvidemos detrás de cada inmigrante, cada negro que veamos por la calle hay un drama. Cuando pasas por delante de sus casas y las ves, son unas circulares de barro, otras con el mismo material y dentro viven personas, duermen. Fuera están cocinando, charlando, vendiendo, caminando, como os escribía antes, el africano camina, pero siempre al mismo ritmo, genera paz a su alrededor. Por los bordes de los caminos. Y aquí son como nosotros. Ayer de noche vi una moto y una pareja festeando de pie, una escena cotidiana llena de romanticismo. Esta tarde una chica se ha acercado a nuestro intérprete, Beltran y han estado tonteando, él se ha dejado cortejar por ella. Lo mismo que ocurre en los campamentos juniors y allí donde se encuentren chicos y chicas. La vida lucha por sobrevivir. Por cierto, en Europa tenemos medios para vivir y apenas engendramos hijos, la población está envejecida, es como un autosuicidio colectivo. En África no tienen para vivir y engendran muchos hijos, como os decía, llama la atención la gran cantidad de niños que hay y todos sonrientes, al igual que sus madres. Es una población joven. La vida lucha por no morir, la especie humana se rebela contra una naturaleza que castiga al africano con hambrunas y enfermedades, ante la indiferencia de los países occidentales, camuflada en bienvenida sea, la llamada “ayuda para el desarrollo” y el africano se rebela engendrando hijos. Después de la comida, por cierto, buenísima. A las 4 he vuelto a encontrarme con mis educadores. En el camino, las ventanillas abiertas, respirando el aire de África, contemplando y saludando a la gente, sintiéndome el cura más feliz del mundo por estar donde está Cristo, el que siendo rico se hizo pobre, el que nació en un lugar como las chabolitas y vivió en condiciones semejantes, trabajando desde pequeño, el que dijo que los pobres eran felices y aquella frase no fue una afirmación irónica o sarcástica, lo dijo quien no tenía un techo donde descansar o un lugar suyo donde reposar la cabeza, quien murió desnudo sin más posesión que una corona de espinas, cuatro clavos y una cruz, La 1:19 en España, dos horas menos en Togo. Pues bien, me he reunido con Mireia, Silvia, Amparo y Cecilio, ah y Charles y Beltran, nuestro estudiante de filología en la Universidad de Kara e intérprete. En esta ciudad encontramos mayoritariamente Caville, pero también los hay que pertenecen a la etnia de los Ewe. Esto es algo que se sabe perfectamente pues todos ellos llevan marcas en el rostro. De pequeños las realizan con una cuchilla y las rocían con un jugo ácido a fin de que quede para siempre. Es lo distintivo de cada etnia. Con todos ellos, ah y el bueno de Leonard que me ha llevado hasta el Yadé y ha permanecido esperando desde las 4 hasta las 7:30, pacientemente. Los chicos nos aguardaban en la clase de bancos de madera. Estaban cantando y nos hemos unido a ellos. Emociona, es indescriptible el tono de sus voces, es vida que brota de su interior. Un juego y he conocido a Martina, una niña con el nombre de mi sobrina. Después me he hecho una foto con ella. Amparo ha dirigido la sesión de primeros auxilios básicos. Como trasladar a un enfermo, qué hacer si vomita,… Después Cecilio ha impartido la suya con una dinámica. Y a la ducha. Todos se han ido a ducharse en unas cabañas dotadas de un cubo. Con la misma ropa se secan. Sí, hay mucha pobreza. Niños que llevarán lo mismo durante cuatro días. Y sin embargo sonríen y mantienen vivo el candor de la infancia. Es difícil de describir y cuando pueda os pasaré todas las fotos en el Facebook. Aún así he visto centenares. Nada comparable con estar aquí y ver sus rostros. Esos rostros callados rezando el Santo Rosario. ¡Qué lección Dios mío! Cien niños rezando pausadamente, ¡mucho mejor que las piadosas gentes de nuestras parroquias!, las cincuenta avemarías. Unos cuarenta minutos, en una pequeña y sala, r en silencio. Cada avemaría era para mí una gota de agua fresca, un dardo al corazón. Rayos de luz. Al terminar han traído la comida preparada por las mujeres y tenía buen olor, hubiese probado el caldo quien es bastante tiquismiquis con la comida. En su plato un buen trozo de pan y la salsa. Durante el año sólo comerán una vez al día y algunos pasarán jornadas sin probar bocado. Sí, es lo que tantas veces hemos oído. Pero aquí los tienes cerca, conoces sus nombres, les haces fotos y se las muestras, te ganan el corazón, te atrapan y comprendes porque quien queda cautivado por este continente queda marcada su vida y sólo desea volver allí. África tiene magia. Y así hemos regresado a casa. Rafael me esperaba. Los salesianos ya habían cenado. He hablado con Cristino, ecuatoguineano y me ha invitado a visitar el centro de niños abandonados que dirige. Además le he mostrado la foto del Padre Vicente Jorge, el tío de Yolanda y primo del “Capitanet”, un buen salesiano y amigo. Se ha alegrado. Después he comido y charlado con el Padre Rafael, un santo. Los sacerdotes tenemos la gran suerte de estar cerca de compañeros y eso es un privilegio, poder contarle a un hermano lo que te ocurrió en el último año, lo que has vivido y estás viviendo. Volcar el corazón en quien escucha y da una certera palabra. “La soledad no es buena porque Dios es Trinidad”. Así es, Él no está solo sino en compañía, son tres, son comunidad. De ahí la importancia de vivir esta dimensión, en los religiosos a través de la vida comunitaria, en los curas de pueblo buscando momentos de encuentro con los compañeros del arciprestazgo y de curso. Necesitamos reunirnos, hablar, contar con sinceridad como nos van las cosas, compartir los sufrimientos más íntimos, los que más nos hacen sufrir. Y así he subido a la habitación. Me queda cumplir el mandato del Padre Rafael: “dorm i descansa, es molt important”. Ya podéis ver, son muchas las vivencias. Aquí en tanta pobreza uno descubre que Dios no ha abandonado a este pueblo. Tienen tanta fe. Un rosario es capaz de contagiarte el amor a María y a esta bella oración, tan sólo porque son cien niños rezándolo. Sus cantos, su vitalidad. Como os escribía África enamora. Son sus gentes tan buenas. A descansar. Son la 1:40 en España, dos horas menos en Togo. Mañana hay que levantarse que cambiamos de campamento y estaré con ellos todo el día, los togolitos, intentaré probar su comida. “Dios mío, gracias por haberme llevado a los pobres. Por haber hecho realidad lo que en fondo temía tú no me concedieses este deseo y sueño y he descubierto una felicidad que a veces no encuentro en las ricas tierras levantinas. Realmente Tú te has ido de Europa porque no te quedemos”. Aquí no hay ateísmo, creer es natural y todos creen tu Hijo y en nuestra Madre. Buenas noches amigos: 1:44. Mas fotos en https://picasaweb.google.com/102044719320398047824/3DeJulio#

jueves, 2 de agosto de 2012

1 y 2 de Julio: el viaje y los primeros encuentros.

2 de agosto de 2012
Queridos amigos: En el portátil desde el que escribo, son las 0:15 horas del día 3 de Julio. Si bien este uso horario corresponde a España, pues aquí son las 22:15 horas. Busco un enchufe donde cargar el móvil y sólo hay uno. Hace ya horas, entorno a las seis de la tarde que ha anochecido, la humedad impregna el rostro y la sensación de calor es fuerte y sin embargo soy feliz. Por fin he visto realizado un sueño: pisar el amado suelo de África y sentir este continente, viviendo una experiencia misionera. Por unos días soy misionero, por siempre lo seré en cuanto podré contar lo que voy a vivir y ahora os transmito: una amalgama de sensaciones. Sí, África y en concreto el país que nos acoge a Silvia, Mireia, Amparo, Cecilio, Togo y quien os escribe, es diferente. Aquí la pobreza se ve por la calle, en cada rincón, en contraste con la exuberante vegetación que acompaña a los habitantes de este estrecho estado que desde la sabana desciende por el bosque hasta el mar, el Golfo de Guinea, en la costa más amarga que conoció la tierra: la costa de los esclavos y sus puertos del no retorno. El primer sentimiento ha sido gratitud a Dios y a la Patrona de las Misiones por encontrarme en Lomé, Kara y la carretera que une las dos ciudades, la capital de los Ewe y la región de los Cavillé. Después admiración ante la belleza de sus paisajes, este verde que cubre el país durante la estación de las lluvias, transformándose seguidamente en ocre en la larga estación seca. Mis ojos y los de los compañeros han permanecido abiertos desde que despertamos, entorno a las seis de la mañana, para descender de la furgoneta y desayunar. Casas de planta baja con techo a dos vertientes y las típicas construcciones circulares de barro. Una carretera de asfalto, herida por cientos de baches, de la que parten caminos de tierra. En los márgenes de esta vía, autopista de peaje (en dos tramos la carretera se transforma en un autopista de apenas unos cientos de metros, sin otra alternativa y, claro, hay que pagar su uso) decenas de camiones averiados. Es una de las primeras curiosidades, además de un tráfico anárquico sin código de circulación (olvídate del cinturón de seguridad, no importa los que vayan en el coche o en la moto, la mayoría con tres pasajeros y esporádicos los que llevaban casco, adelantamientos constantes y ausencia de límite de velocidad, salvo el obligado por los baches), un sinfín de camiones averiados, tráilers peregrinos entre Burkina-Faso y el Puerto de Lomé y viceversa. En la carretera, sustituyendo los triángulos tres montones de hojas indicaban la presencia de un camión averiado. Alarmante en el tramo de mayor peligrosidad. Debido a sus curvas numerosos se encontraban allí. Pero esto es diferente, el conductor si ha salvado la vida puede pasar semanas esperando llegue la grúa y los servicios técnicos y mientras a custodiar el camión. Esto es África, con todo el afecto. Llegados a Kara pilotados por el chofer de los salesianos, Leonard, el hermano salesiano Xavier y quien el día 14 será ordenado sacerdote, Didier. Tierra ésta donde abundan las vocaciones. Tras el recibimiento, reencuentro de Cecilio con sus amigos y presentación. Al mediodía y después de la tradicional fotografía bajo una roca, hemos alcanzado la meta: la casa de los salesianos. Y allí nos ha recibido un hombre santo y buen religioso, el Padre Rafael Sabé, quien ha distribuido las habitaciones: las chicas en un pabellón, Cecilio en otro, a escasos metros y quien os escribe en la comunidad. En la casa de estilo africano he dejado mi mochila, mi única pertenencia en estos momentos. Todo es pobre, la habitación, los muebles. Aquí los salesianos viven pobremente y la verdad, buenas vibraciones. Me ha gustado. Ahora ya estoy en una misión. Y a ver a los amigos. En el camino los estudiantes están construyendo una edificación. Me ha recordado los modos como antiguamente se levantaban las casas y las Iglesias: puntales hechos con delgados troncos, los cuales también sirven para, apoyados en los agujeros, anclar y levantar el andamiaje. Así edificaban mi abuelo y bisabuelo, el “tío Leonardo” y el “tío Ximo” y por tanto los albañiles antes que llegasen los modernos puntales y andamiajes. Los salesianos abriéndonos su casa, sus corazones y el comedor, donde nos han obsequiado con una buena comida. Bien podéis imaginar si comiesen lo mismo que los habitantes del lugar, morirían: ensalada, lentejas, pollo (no el Jeroni) y plátano. ¿Lo mejor de todo? Los sabores. Porque aquí no hay nada artificial. El pollo no come pienso sino lo que le echan y el plátano, exquisito, la fruta de la tierra. Unos sabores que siempre recordaré. Ah y las empanadillas de la madre de Amparo, procedentes de Ontinyent. Por la noche la cena también ha sido muy buena: sopa, arroz blanco con salsa de tomate, pescado y plátano. Sólo así pueden ayudar a los demás. Tiempo de siesta, pues era la una y quien os escribe con el Padre Rafael hemos visitado el banco, donde ha salido el vicedirector y nos ha cambiado los euros en francos CEFA, un euro son unos 600 francos, es decir, por unos días vamos a volver no a la peseta, sino más, a contar con 1.000, 5.000, 10.000,… ¡Ahora que ya me había adaptado al euro! Rafael además me ha mostrado la iglesia que está construyendo. Simplemente impresionante por su capacidad, belleza arquitectónica donde sobresale una gran cúpula piramidal, amplia, creo que son 25 metros y un gran presbiterio. La obra aún le queda mucho trabajo, pero ya está empezada. Hemos atravesado los dos puentes sobre el rio Kara, el antiguo, construcción alemana, con una parte de hierro y el nuevo. Por cierto, el país cuenta con una via de tren, recuerdo de la dominación alemana, abandonada por los franceses sin llegar nunca a ser abierta al tránsito de ferrocarriles. Una fugaz siesta bajo la mosquitera. Las cuatro y, ahora ya comienza el Proyecto Togo. Primero hemos comprado un móvil y su tarjeta, además hemos cargado las botellas de agua y lo más impactante: los sucesivos encuentros personales. África son sus gentes y ellas te cautiva. A los hermanos de la comunidad, a ellos se suman un ecuatoguineano y otro, esta tarde hemos conocido los jóvenes cuyos rostros veía en el facebook y las fotos de Togo 2009 y 2010, los cuatro mosqueteros. Creo recordar: Olivier, amigo de la red social, Cirac, el responsable del movimiento CV-AV, Beltran y, no recuerdo el nombre. Ellos nos han acompañado, cual reportaje de Pueblo de Dios, encima de la camioneta y siempre atentos y solícitos. Visita al Consiliario de CV-AV, el Padre Athanás, quien reside en un complejo parroquial con otros sacerdotes. Pero en todos los lugares pobreza, iluminada por sus habitantes. El Padre un hombre de mirada profunda, de esa que parece está constantemente mirando a Dios, mientras escucha atentamente y ve a los demás. También los niños pequeños, en concreto dos que hemos encontrado. Una preciosa niña en la tienda del agua y otro muy activo en el lugar donde se está realizando el primer campamento en el que participaremos. El lugar se encuentra en Yade y a él nos hemos dirigidos llevados por Mesie Leonard. Después de abandonar la carretera, por caminos de tierra nos hemos encontrado con los poblados africanos. Los pintorescos pueblos de adobe, llenos de gente, en mitad de la montaña. Tres son los lugares donde nuestros buenos amigos vivirán el campamento: la casa del párroco, la vivienda con las habitaciones para descansar y el campamento propiamente. Acogida cordial y alegre de quienes con el “bon arrive” han estremecido nuestras entrañas. Y allí han quedado ellos. La lluvia ha hecho acto de presencia. Les acompaño hasta un lugar, con la incertidumbre de si tendrán que desplazarse caminando por un lugar desconocido, caminos de barro y todo por Amor, ese que lleva a los mayores sacrificios, posibles gracias a la ayuda del Padre. Caminos de tierra y pobreza que hiere el alma. “Tanta gente abandonada de tu mano, Padre”. Después he sabido que no es así. Es un deambular por las calles, nadie está sin hacer nada. Las mujeres cargan sobre sus cabezas el pan, el agua, la ropa,… no sólo las adultas sino también las niñas. Y sobre sus espaldas el niño recién nacido. Ciertamente impresionante. Toca el corazón. Al llegar la sacudida cordial ha sido fuerte, los niños y niñas de CV-AV nos han recibido cantándonos la bienvenida. Esa es la Iglesia joven, de la esperanza de la Iglesia. Le preguntaba a Dios que hacía ante el sufrimiento de tantos inocentes que caminan bajo la lluvia y cuando intentan salir de la vida condenada a prematura muerte, llegando a nuestras cosas los expulsamos por ilegales. Y os dejo, el sueño me está vencido. Son las 11:08. Gracias por leerme. Nota posterior: la respuesta la he encontrado a lo largo de los días. Allí Dios ya estaba haciendo algo, me había enviado para sacudir mi conciencia, mi vida más pobre que la de estas buenas gentes. Y en ellas he visto a Dios que las envía para paliar el sufrimiento de sus hermanos.
1 de Julio: el viaje.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los preparativos.

"El barco se dirigió hacia Palmas de Gran Canaria donde desembarcó tejidodos de Cataluña, después Bata (capital de la colonia española de Guinea Ecuatorial), allí pisó por primera vez su continente esperado, África. Un instinto hizo que al bajar del barco se arrodillase y con los brazos en cruz clamara al Señor por esta tierra tan necesitada y besó su tierra. El barco permanecía unos días allí cargando madera y después regresaría a la penínjsula siguiendo el pequeño muelle de madera y cemento. Llegaron a un pequeño barco que realizaba un viaje por la costa del Golfo de Guinea, este les llevó por la costa hasta el Congo Belva. Ahora decía adios a España, el último resto de España quedaba atrás, su patria era ya lejanda. Al amanecer divisaron la costa belga, por fin habían llegado, un nuevo mundo se abría al Padre José, el sueño de sus sueños dee hacía realidad". Fue un pequeño libro que escribí a mano y después le di forma con la máquina de mecanografiar, "Vida y Obra del Padre José". Lo terminé el 10 de Agosto de 1987, es decir, el día que cumplía 17 años. La vida es así de sorprendente. Este pequeño testimonio o retrato de mis pensamientos de adolescente constituye un adentrarme en mí mismo, pues somos lo que fuimos. Y especialmente es el testimonio de un sueño cuyas raíces quedaron expresadas en mis años de bachillerato. Dios, que no olvida lo que fuimos y nuestros deseos más limpios ha querido hacer realidad mi sueño a los 25 años. No ha sido en el Congo sino en un pequeño país cercano, Togo. Al leerlo después de un cuarto de siglo he descubierto lo profundo de esta misión. No ha sido un capricho, ni siquiera motivado por el Proyecto Togo o la contagiosa experiencia vivida por Cecilio. Ellos han sido los medios de los que el Buen Dios se ha servido para hacer realidad un deseo que ha caminado paralelamente desde que escuche su llamada. Encontrarme en África ha representado para mí hacer realidad lo que puede ser la llamada de Dios, ser misionero, estar con estas gentes tan buenas, con los últimos en palabras del gran enamorado de África, Carlos de Foucauld y con ellos, danzando en los campamentos de CV-AV, celebrando la misa en las comunidades de la Parroquia San Juan Bosco, visitando sus casas sentir una gran felicidad y no añorar ni el coche, ni el movil ni el facebook. Pero previamente los días fueron de ilusión y temor. La ilusión de vivir una experiencia única, de los preparativos, el encuentro con D. Carlos Osoro, Arzobispo de Valencia y su apoyo a la misión. Temor a que fuese frustrado el sueño: la enfermedad de un familiar, la propia, un contratiempo, quien sabe. Pero afortunadamente aterrizamos en Lomé y sentimos todos la felicidad de saber que "ya estábamos en Togo". https://picasaweb.google.com/3misiontogo/ElsPreparatius?authuser=0&feat=directlink

miércoles, 6 de junio de 2012

Comienzan los preparativos

Aquí encontraréis la noticia. La imminent arribada de l'estiu ha fet que Juniors Moviment Diocesà estiga ja immers en la preparació de la quarta Fase del Projecte Juniors Togo. És més, el pròxim 13 de juny, els voluntaris que aniran a Togo procediran a complir amb el calendari de vacunes en el Port de València. L'equip de la missió Togo de l'estiu 2012 està format per: 1. Cecilio Fernandez Martínez: 50 anys, Juniors del centre de Montaverner. Professor de la JEA 2. Jose Andrés Boix Boix: 41 anys, Consiliari Montaverner, Alfarrasi i Benissuera, i de la zona Benicadell. 3. Silvia Botella Palacios: 30 anys, Juniors del centre Sol Sortit de Cocentaina. Cap de centre en el 2011. 4. Amparo Lahoz Pastor: 30 anys, Juniors del Centre Sant Rafael d´Ontinyent. 5. Mireia Torrent Burguera: 21 anys, Juniors del Centre L'Asumpció -Amparo Alabarta de Torrent. Els objectius d'aquesta quarta fase en el Projecte Juniors Togo són: -Participació en els monogràfics dels campaments dels CV-AV -Traducció i lliurament de nous materials formatius -Animació dels campaments -Arreplegada de material fotogràfic que ajude a la sensibilització dels centres, amb possibilitat de celebrar exposicions itinerants, elaboració de calendari solidari, justificació de subvencions... En breus eixiran publicats els materials per a difondre en els centres Juniors en les reunions de pares de campaments sobre el sentit que té el donatiu de 0,50€ per xiquet. La Secretaria d'Acció i Participació Social recorda a tots els centres que abans de finalitzar curs realitzen els seus donatius al número de compte de Togo nº 20386000816000028321 i demana que s'envien totes les imatges o materials que hagen realitzat per a difondre el projecte en els seus pobles i comarques a acciosocial@juniorsmd.org Us facilitem en arxius adjunts la revista que resumeix el projecte des dels seus inicis, així com una carta enviada per un jove togolés on ens explica la seua experiència i agraeix a tots els Juniors la seua col·laboració. Difon-la i ajuda al fet que el Projecte Juniors Togo seguisca creixent. http://juniorsmd.org/ca/lanoticia/211/s-ultimen-els-preparatius-per-a-la-quarta-fase-del-projecte-juniors-togo
Bienvenidos a todos. A través de este blog iremos informando sobre los preparativos y especialmente las experiencias que iremos viviendo en Togo los días 1 al 19 de de Julio.